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Cuba baila al son de la diversidad cultural

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Cuba celebró recientemente a todo lo largo y ancho de la Isla una amplia Jornada de Diversidad Cultural para el Diálogo y el Desarrollo, que en esta ocasión estuvo dedicada a la impronta dejada en nuestro acervo sociocultural por los afrodescendientes.

Fiesta del Fuego en Santiago de Cuba. Foto tomada de Internet

Fiesta del Fuego en Santiago de Cuba. Foto tomada de Internet

Muchas muestras de todas las especialidades del arte, la plástica, la música, el audiovisual, se pusieron de manifiesto en esta jornada además de las conferencias magistrales que fueron expuestas incluso en las sedes universitarias.

Y es que la cultura afrodescendiente constituye una parte insoslayable de nuestro ser, del ajiaco cubano que enriquece nuestra idiosincrasia y nacionalidad, como dijera el sabio maestro Fernando Ortiz, y más tarde lo confirmara el insigne escritor Alejo Carpentier y la obra de nuestro Poeta Nacional Nicolás Guillen, y del compositor Arsenio Rodríguez.

De Haití, el sufrido pueblo al que Cuba siempre le ha tendido la mano solidaria, desde que Martí llegara a Cabo Haitiano para concretar su lucha por la Independencia y llegar a Dos Ríos, nos llegó un legado, que hoy cubanas y cubanos hemos incorporado , tales como los tejidos a base de fibra de yarey para elaborar jabas, aparejos (cestas de carga para caballo), las canastas destinadas a la recolección del café, y los sombreros como los que usara para la inmortalidad, el Bárbaro del Ritmo, Benny Moré.

En Cuba, el que no tiene de congo…. me afirma una colega de la radio durante un amplio debate sobre las manifestaciones de racismo que han relegado a la cultura afro en la isla, y aplaude las diversas conferencias sobre el tema en la Casa de las Américas, en la Casa de África, en el Centro de Estudios Etnológicos Fernando Ortíz. Y es que la cultura ancestral de los africanos, y luego la llegada de inmigrantes haitianos le aportaron su sello a la cubanidad, que se muestra en el deporte, la cultura musical y danzaria, el arte culinario y la gráfica.

Y no puedo más que recordar cuando escribo estas líneas a mi coterráneo

Bola de Nieve, ese grande del piano que nos dejó para la cultura musical cubana ese Ay Mama Inés, y a Rita Montaner con su Manisero, a Candita Quintana y Merceditas Valdés, a los Papines, cuyos nombres se insertaron para siempre en el olimpo cultural en todo momento para defender lo más valioso de la cultura heredada por los afrodescendientes.

El Conjunto Folclórico Nacional de Cuba tiene un capítulo especial en esta Jornada de Diversidad Cultural para el Diálogo y el Desarrollo, dedicada a los afrodescendientes, porque ha sabido promover las danzas y los cantos durante más de cinco décadas y las representa por todo el mundo como parte indisoluble de la cubanía.

No resulta nada casual que Cuba desarrolle un proyecto interinstitucional para el estudio de la africanía como parte del Proyecto (Mayor)  Ruta del Esclavo, de la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO).

Las nuevas generaciones deben beber de esa cultura ancestral, afro, que nos identifica junto a la amalgama de otras más diversas como la China, la Italiana, la Catalana, la Indígena, la Japonesa, presentes también en nuestro ser social, en la cubanidad.

Hace sólo unos días Maria del Carmen Barcia, Premio Nacional de Ciencias Sociales, en el Encuentro Internacional de Escritores de las Primeras Villas Latinoamericanas que tuvo por sede a Baracoa, destacaba la influencia étnica africana, con su universo religioso y costumbres ancestrales, la transmisión oral y mímica de la cultura traída por los negros esclavos, y los cabildos que aportaron un sello a la vida colonial en Cuba.

Y es que hay un son, hay un son, como afirma una canción del Grupo Orishas. Hay un son que no se baila en La Habana, es un son de la diversidad, del reconocimiento de nuestra multipluralidad étnica, racial, social, cuya simbiosis ha revelado signos de una fortaleza cultura, espiritual para Cuba y nuestros pueblos de América.

Hay un son, sí, el son de la Diversidad en el Año Internacional de la Afrodescendencia, es por ello que en la isla del Caribe, Makandal desde la Consagración de la Primavera se da la mano con el Songoro Cosongo del más grande de nuestros poetas Nicolás Guillén, para que los cubanos todos defendamos esta transculturación que nos define e identifica.

Lic. Maria Salome Campanioni / Periodista y Editora Web Radio Cubana

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