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La Reina del punto cubano

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De casta le vino a Celina González el justo apelativo de la Reina del Punto Cubano. Ella procedía de una familia de campo, en época en la que el único entretenimiento para esa parte de la sociedad cubana eran los guateques, las canturías de fines de semana y las serenatas a la luz de la luna.

Celina y Reutilio. Foto tomada de Internet

Corría el año 1928 y en una humilde casita del municipio matancero de Jovellanos nació la Diva de la Campiña. Allí creció, entre el tres de una hermana, el laúd de un hermano, y las interpretaciones de sus padres. Así se inclinó hacia esta manifestación cultural. ¡En hora buena!, porque años después, en justo reconocimiento de su valía, Reutilio Domínguez, su compañero en el canto y en la vida, escribió para ella: Yo soy el punto cubano.

A los ocho años de edad la familia se traslada para Santiago de Cuba, pero la nena es tan guajira como la mismísima Palma Real, diría. Por eso comenzó a improvisar; le cantaba a todo lo que representara el campo, aunque ahora viviera en la ciudad: al río, al bohío, a los árboles, a las penas y a los dolores que padecía el campesino.

En la sangre llevaba Celina las bases melodiosas y ritmáticas de esa música, además de la devoción por los cultos sincréticos de las religiones criollas. El mejor ejemplo es el magistral legado que ha dejado la Reina del punto cubano, paseando su música por los escenarios hispano parlante, llena del folclor cubano, mezcla de los olores y los credos de la campiña.

Celina y Reutilio se conocieron en un guateque en 1943. Reutilio, guitarrista, compositor y cantante ya se destacaba actuando en la radio. Es así como Luís Carbonel, a la sazón programador musical, les ayuda a montar su repertorio y la pareja hace su debut radial en la Cadena Oriental de Radio. Comienza entonces una nueva etapa para ellos. Componen sus canciones y se identifican con los problemas del campo. El punto guajiro les hace populares.

El dúo de se presenta en la capital en 1948, por gestiones de otro popular músico santiaguero, Ñico Saquito. En La Habana la pareja actúa en la emisora Radio Cadena Suaritos, donde se había puesto de moda la música africana, en programas con representaciones de toques y cantos de la religión santera, donde actuaban Merceditas Valdés y Gina Martín, entre otras. Ellos lograron combinar la restallante voz de Celina –como se le ha llamado–, con el sonido producido por Reutilio, que parecía provenir de dos guitarras.

Por José Pendás

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