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Rosita Fornés, diva por más de siete décadas

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Rosita Fornés celebra hoy lunes los 73 años de inicio de su carrera artística, cuando ganó el concurso de La Corte Suprema del Arte, en la entonces emisora radial CMQ, de esta capital.

Rosita Fornés en el programa Con dos que se quieran. 2011. Foto: Cubadebate

En declaraciones exclusivas a la AIN, la gran vedette de Cuba recuerda que se presentó con la milonga La hija de Juan Simón, acompañada por el guitarrista andaluz Manolo Tirado.

Rememora que, desde entonces, desarrolló una intensa trayectoria de estudios y presentaciones que la llevaron a cultivar casi todos los géneros de la música, además del baile y la actuación en cine, teatro, radio y televisión.

Con velada coquetería, confiesa que no ha tenido secretos ni fórmulas mágicas para tan prolongada e intensa vida creativa, lo cual atribuye al rigor y autoexigencia, al no pensar nunca que algo está definitivamente acabado y perfecto.

Afirma que, aunque tiene una habitación repleta de premios, trofeos y otros reconocimientos, su gran orgullo y placer -lo que considera el mayor de sus logros- es el afecto y cariño que le profesa su pueblo cuando tiene que salir de casa para realizar cualquier gestión cotidiana.

“Rosa de Cuba”, como muchos la llaman, afirma que desde que tuvo uso de razón amó al arte, y uno de sus juegos predilectos era actuar ante sus amiguitas o de un espejo.

Esa intención la hizo centro de su vida y -por talento, disciplina y hasta atrevimiento artístico- no sólo conquistó públicos en su Isla, sino también en España y México, entre otros muchos países que conocieron de su entrega profesional.

Zarzuelas, operetas, folclor español, la canción en todos sus géneros, el baile y la actuación integraron su extenso repertorio y, aunque algunos puristas tildan de frívolos los grandes espectáculos de cabaret u otros escenarios, Rosita demostró con creces desbordar tales fronteras.

Más allá de suntuosos atuendos, joyas, maquillajes y lentejuelas, la Fornés sentó cátedra de artista integral, de cuerpo entero, y para eso baste recordar algunos de sus mejores desempeños como actriz en cine y teatro.

Varias generaciones mantienen en su memoria colectiva el hilarante personaje medio enloquecido con los cambios de viviendas -de alta comedia-, en la cinta Se permuta, de Juan Carlos Tabío, o su apabullante Rosa Soto en Papeles secundarios, de Orlando Rojas, y como guinda del pastel, su protagónico en la obra teatral Confesión en el barrio chino, del cubano Nicolás Dorr.

Por Por: Octavio Borges Pérez
Fuente: AIN

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