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María Teresa Vera: la trova cubana hecha mujer

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Nacida en Guanajay el 6 de febrero de 1895, María Teresa Vera representa para la música cubana, la encarnación de la trova en la figura femenina, y el bolero transitó hacia ella como vía para expresar su vida.

Nieta de esclavos e hija de un militar español que se repatrió al fin de la guerra con la intención de regresar, pero falleció antes de lograrlo, María Teresa se educó dentro del ambiente de una familia habanera de la que su madre era sirvienta.

María Teresa Vera: la trova cubana hecha mujer

María Teresa Vera: la trova cubana hecha mujer. Foto tomada de Internet

Su debut artístico vino de la mano de Mercedes, composición del trovador Manuel Corona y que cantara a su lado el 18 de marzo de 1911, al presentarse por primera vez en el Teatro Politeama Grande.

Ante la insistencia del respetable público, esa noche las notas de Mercedes, en la voz de Vera se escucharon seis veces, y por ese sino indescifrable de la existencia humana, María Teresa Vera surgió para los cubanos para darle nombre de mujer a la canción cubana tradicional.

Aprendiz de guitarrista de los trovadores Manuel Corona, Patricio Ballegas o del tabaquero José Díaz (El Negro), Vera se hizo acompañar desde entonces, del instrumento de cuerdas que daría voz a sus desvaríos amorosos.

Durante sus inicios, en múltiples oportunidades, Corona la acompañó con la guitarra y la voz del coro en guarachas, rumbas y sones; además creó muchas obras de otros estilos de la cancionística que la cantante guanajayense estrenó.

Con otros cantadores formó dúos en los que casi siempre ella tocaba la segunda guitarra. Por ejemplo, el dueto con Rafael Zequeira, junto a quien grabó 149 obras en diez años(1914-1924), la pareja formada con Miguel García en 1926 o la unión, junto a otras figuras, como Isaac Oviedo, Dominica Verges y Hortensia López.

Diversas agrupaciones de mediano formato contaron con el canto de María Teresa Vera, entre las que destacan el Sexteto Occidente y el Cuarteto de Justa García.

Desafiando tabúes sexistas, Vera integró en 1937, junto a Lorenzo Hierrezuelo, un dúo muy popular que se dejó escuchar por veinticinco años. El dueto conservó la estructura heredada del siglo anterior, mas, Vera dejó su impronta en un terreno netamente masculino, puesto que los dúos eran conformados por hombres y cantaban canciones dirigidas a la mujer.

Con incansable ahínco y la resolución femenina, que caracteriza a la mujer cubana, María Teresa Vera trabajó arduamente por difundir la trova cubana a través de las emisoras radiales, ya fuera desde Radio Cadena Suaritos a Radio Salas, incluso hasta Radio Progreso; y la llevó a las grandes casas de grabación de Estados Unidos.

El cancionero de Vera reserva entre sus páginas composiciones tales como los boleros Amar y ser amada, No puedes comprender, Te acordarás de mí, Tu voz, Yo quiero que tú sepas, No puedo amarte ya o No me sabes querer, así como los boleros-sones Dime que me amas y Sólo pienso en ti.

La habanera Veinte años es, sin dudas, la pieza clásica de esta excepcional trovadora, la cual ha sido versionada e interpretada por juglares de diversas latitudes,  manteniendo la originalidad y la magia con que fuera escrita, en 1935.

Cuentan los periódicos de la época que la canción relata una amarga experiencia amorosa,  sufrida por una amiga de la niñez de María Teresa, pero lo cierto es que Veinte años hechiza a personas de todas las edades con sólo escuchar los acordes iniciales.

María Teresa Vera constituye para la cancionística cubana,  de todos los tiempos, sin dudas, el sello de una peculiar cadencia y la prosa inigualable, que distingue a varios de los temas más queridos de la trova y el bolero.

Por Ivanna Aylene Crespo Laza

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