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Museo Nacional de la Música: cuidar, restaurar y sobre todo difundir

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El Museo Nacional de la Música acaba de celebrar su aniversario 40, y sin pausa continúa la renovación de su preciosa sede, un palacete de 1905 ubicado en las puertas del Centro Histórico de la Habana Vieja, Patrimonio de la Humanidad.

Museo de la Música

Museo de la Música

Fue constituido en el año 1971 bajo la dirección de la profesora María Antonieta Enríquez, con el propósito de brindarle al visitante la oportunidad de viajar en el tiempo y en el espacio, de la mano de partituras, cartas, libros, obras de arte e instrumentos que pertenecieron a glorias del pentagrama nacional.

Para devolverle el esplendor a la vetusta mansión que atesora los fondos patrimoniales y más completos de la música cubana, surge el “Programa de rescate, plasmación y difusión del patrimonio musical cubano”.

Desde un primer momento el proyecto sumó a la restauración un edificio cercano, en la calle Cuba 4, que tiene el valor espiritual de que en el nació el poeta Julián del Casal, para destinarlo a biblioteca y archivo.

La concepción inicial se trasforma aun más cuando el edificio donde está actualmente instalado en Obrapia 509, entre Bernaza y Villegas, parece que quedará como infraestructura integrante de la institución cultural.

Mientras se trabaja en las dos edificaciones se realiza una labor de recolección de todos los fondos, para después ejecutar la conservación y restauración de las colecciones.

Partitura del Himno Nacional de Cuba

Partitura del Himno Nacional de Cuba. Foto cortesía Museo de la Música

El Museo de la Música cuenta con cientos de miles de documentos distribuidos en partituras originales manuscritas de grandes compositores cubanos como:  Esteban Salas, Ignacio Cervantes, Nicolás Ruiz Espadero, Gaspar Aguero Barrera, Gonzalo Roig Ernesto, Lecuona, Enrique González Mantici, José Ardévol, Carlos Fariñas, Leo Brouwer, Amadeo Roldan, Alejandro García Caturla, Juan Piñera, hasta los más contemporáneos.

También posee importantes partituras de ediciones antiguas de los siglos XIX y XX, una amplia colección fotográfica de músicos y agrupaciones musicales. Entre los documentos de muy diversos tipos el más emblemático de todos es sin dudas una la partitura original, música y letra, del Himno Nacional de Cuba, escrita por su autor, Perucho Figueredo.

Éste documento insignia de la colección cubana llegó a los fondos a través del Museo Nacional de Bellas Artes en la década del 70. No se trata de la partitura que fue leída por el propio Figueredo el 20 de octubre de 1868 en Bayamo, sino una copia del año 1869 que dedicó a la niña Adela Morel, quién en 1914 la donó a través de un sobrino del patriota.

Del escritor y musicólogo Alejo Carpentier el Museo atesora réplicas de su correspondencia, que en un principio conservó en originales y luego fueron transferidas a la Fundación que lleva el nombre del autor del Siglo de las Luces, así como sus títulos de profesor de Historia de la música y Estética musical de 1943 en el  Conservatorio Nacional Hubert de Blanck.

Se guardan igualmente manuscritos de José White y muchos otros compositores como Eduardo Sánchez de Fuentes y Carlos Borbolla, de éste último casi toda su obra musical y musicológica, sus investigaciones que muchas son inéditas. Los fonogramas también son importantes. Las grabaciones se consideran documentos, en cualesquiera de los mas diversos soportes, desde cilindros de cera, diferentes tipos de placas y discos de fonógrafos, placas de cajas de música, rollos de pianola, cartones de órganos, inclusive del órgano cubano, el llamado órgano oriental u órgano de la ciudad de Manzanillo, en el oriente del país, así como medios más modernos.

Muebles Restaurados

Muebles Restaurados. Fotos cortesía Museo de la Música

Los fondos atesoran además muebles de estilo, piano gran cola, pinturas de caballete, porcelanas, esculturas, vestuario  escénico, obras de arte en metal, cerámica y piedra, policromía sobre madera todas relacionadas con la música.

Es posible que por el voluminoso y valioso fondo patrimonial haya nacido una leyenda de que hubo un Stradivarius en el museo. En realidad nunca lo hubo. En 1987 se presentó uno legítimo, siendo Maria Teresa Linares directora del museo, perteneciente a la Colección Estatal de Instrumentos de Arco de Moscú. Fue un acontecimiento cultural. El violín estuvo expuesto 4 horas.

El museo cuenta con violines de Amatti, otro gran luthier italiano, la viola de José White, una copia stradivarius, el violín de Amadeo Roldan, también una copia Stradivarius.

Asimismo un excelente violín del más importante luthier de España del siglo XVIII, José Contreras, y la guitarra del maestro Leo Brouwer, donada por él, con la que compuso sus mayores obras, hecha por constructor mas importante del siglo XX, el español Francisco Simplicio.

El Museo de la Música se encuentra en un proceso de digitalización de las colecciones fotográficas, de los documentos y partituras, y por supuesto de los instrumentos, explicó, en entrevista exclusiva para esta página, su director, Jesús Gómez Cairo.

Jesús Gómez Cairo, director del Museo de la Música

Jesús Gómez Cairo, director del Museo de la Música. Foto: Yannia Pérez Rumayor

Hay toda una galería en la que se está muy avanzado de fotografías de los instrumentos con vistas a la publicación próximamente del Catálogo de instrumentos que se atesoran en el Museo Nacional de la Música. Es una publicación muy importante porque ahí van estar reflejadas todas las colecciones de instrumentos musicales no solamente en imágenes sino con sus caracterizaciones, información, datos, historia”, puntualizó.

Acerca del sello editorial Ediciones Museo de la Música, Cairo indicó que se han publicado 11 títulos, sobresaliendo el fonograma  “Serenata cubana”, de Ignacio Cervantes, con temas no muy conocidos, interpretados la cantante Lucy Provedo, el pianista Ulises Hernández y el declamador Luis Carbonel.

El último disco preparado por el Museo se titula “La perla”, un trabajo de rescate de la música de salón que sonaba en las ciudades cubanas en el siglo XVII y sobre todo en el XIX, interpretado por la cantante Lucy Provedo y el pianista  José Ruiz.

“Éste CD –señalo Gómez Cairo- fue el resultado de una investigación a partir de los documentos y manuscritos que se tenían de esas músicas compuestas y interpretadas en Cuba, algunas de autores muy reconocidos y otras anónimas pero sumamente valiosas como ejemplos musicales de la época”.

En el ámbito del proyecto de libros y partituras— acotó el director del Museo de la Música— “estamos trabajando la reedición del primer texto de la musicología cubana “La habana artística”, de Serafín Ramírez, un libro que está centrado en la música aunque trata también de artes plásticas y otros temas, y que tiene más de un siglo de publicado. Un libro muy consultado no solo en Cuba”.

El patrimonio cultural y el musical especialmente se convierten en patrimonio cuando llega a la gente, cuando ésta lo puede disfrutar, cuando lo siente como suyo –sentenció Gómez Cairo-, no es solo rescatar, cuidar, restaurar, es sobre todo difundir, promover, hacerlo conocer entre los públicos y esencialmente entre las nuevas generaciones”.

Ediciones Museo de la Música participará por primera vez en la XXI Feria Internacional del Libro Cuba 2012 con un stand compartido con la disquera Colibrí, con la cual hay producciones conjuntas en varios proyectos.

La restauración de la mansión-Museo progresa para devolvernos la belleza de su estilo ecléctico, característico de la arquitectura y decorados de la época, la sobriedad y la elegancia propias de una de las mejores residencias h de principios del siglo XX en la otrora villa de San Cristóbal de La Habana.

Por Nancy Lescaille
Agradecimientos a Osmany Ibarra, Museólogo del Museo de la Música

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