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El pregón en la música cubana

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Quien no ha escuchado ¡Maní, el manicero se va!, o Quién quiere comprarme frutas sabrosas, marañones y mamoncillos del Caney. Esos pegones que antaño fueron llevados al pentagrama para convertirse en estandartes de la música cubana de todos los tiempos.

pregoneros

El pregón en la música cubana. Foto tomada de Internet

Los pregones rebasaron el marco nacional y se expandieron por el mundo, para llevar el quehacer de los vendedores ambulantes cubanos que proponían sus mercancías a viva voz. Pregoneras y pregoneros en los tiempos de España ilustraban la Plaza Vieja y el entorno de la Catedral, con sus delicias parlantes.

Sobre el pregón cubano, Miguel Barnet afirmó que son innovaciones métricas y combinaciones estróficas poco frecuentes. Muchas veces nuestros pregoneros utilizan música campesina o géneros populares como el son y la guaracha, adaptándoles letra especial y cantándola a manera de pregón.

En cuanto a definir el pregón, tomaremos por referencia al propio Miguel Barnet, quien precisó en su momento que son gritos o voces especiales de los vendedores o artesanos para anunciar su mercancía o su habilidad manual, y un capítulo importante del folklore cubano, expresión de la profunda riqueza poética y musical.

Tal es as que para un sinnúmero de compositores criollos el pregón les ha inspirado, incorporándolos a los estribillos de sus composiciones, o haciendo alusión a los vendedores populares.  Hay muchas huellas de pregones y pregoneros en la música nuestra que hemos oído más de una vez, tal es el caso de El Yerbero moderno, del compositor Néstor Milí, que en voz de Miguelito Valdés, Mister Babalú, hizo época allá por la década del 40 al 50 de siglo pasado.

Los pregones cubanos  surgieron con la colonización española y se mantuvieron hasta finales del siglo XIX. Para nosotros, cubanos contemporáneos, es una dicha que este viejo arte haya perdurado en el tiempo. Hay temas musicales que lo atestiguan: Los tamalitos de Olga, de José Fajardo, que fuera popularizado magistralmente por el indiscutido sello de la Orquesta Aragón.

Muy a pesar de que los pregones son viejísimos y populares, como hemos dicho, han sido poco estudiados. De lo que se conoce es digno destacar que, al parecer, hay relación estrecha entre clima y disposición para vocear al aire libre; condición existente en países europeos que bordean el Mediterráneo, así como en toda Latinoamérica.

En Cuba, además, el pregón posee otras características especiales, porque los hay que tienen indudable valor artístico y apreciadas formas literarias, incluso sin la incorporación de la música.

Caserita, oye mi pregón…..y hasta la próxima Estampa.

Por José Pendás

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