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La historia de “No puedo ser feliz”: un clásico de Adolfo Guzmán

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No puedo ser feliz” es, si no la más, una de las canciones más famosas escritas por el maestro Adolfo Guzmán, una de las glorias de la música cubana. Sin embargo,  este tema creado en 1954 tiene otra peculiaridad que lo distingue del resto de sus creaciones: y es que a diferencia de otras composiciones suyas, de ésta nunca se supo exactamente para quién fue escrita, es decir, para qué voz la concibió su creador.

Adolfo Guzmán

Adolfo Guzmán. Foto tomada de Internet

No obstante, todo parece indicar que la elegida por el maestro no fue otra que la recordada intérprete Rita Montaner, conocida por La Única. Sin embargo, del dicho al hecho va un buen trecho, porque llegada la noche de su estreno en México, la famosa diva habanera se sintió indispuesta y le pidió a Bola de Nieve que asumiera la interpretación.

Apremiado por “La Única” y por el público impaciente, al Hijo ilustre de la villa de Guanabacoa no le quedó otra opción que salir al escenario y enfrentar el reto. Y valiéndose de su maestría, con más improvisación y habilidad que conocimientos de aquella melodía, tocó al piano y cantó “No puedo ser feliz”.  Cuentan las crónicas de la época que el estreno de la composición resultó todo un éxito, tanto, que en carta enviada desde México, Bola de Nieve le comentó a Adolfo Guzmán:

Hay noches en que tengo que cantar tu canción tres y cuatro veces. El público la pide incesantemente y llora de emoción al escucharla”. Cuando Adolfo Guzmán recibió la carta, le contestó en otra misiva que si aquella composición  hacía llorar tanto a la gente, pues que no la cantara más. Por suerte, el Bola hizo caso omiso de la orden que le diera el autor de tan exitoso tema. Pero incluso fue más allá, porque continuó interpretándolo no solo en México, sino también en otros países de Latinoamérica para darlo a conocer internacionalmente.

Así comentó su andar esta clásica canción de la música cubana, que ya cuenta con 58 años de existencia.

Pero hay todavía más sobre “No puedo ser feliz”, porque emocionado con el éxito que consiguió el tema, Bola de Nieve,  le pidió en La Habana a Adolfo Guzmán que compusiera  otra pieza similar. Y sepa usted que el maestro complació su petición, pues escribió especialmente para él “Otro silencio”. Sin embargo, el tema nunca llegó a las manos de Bola de Nieve, pues la muerte le sorprendió en México un tiempo después.

Y como esta pieza fue creada especialmente para él, Adolfo Guzmán decidió que nadie la interpretara y su deseo se cumplió.

Hasta las canciones antológicas cubanas tienen sus notas curiosas, sus hechizos y hasta misterios indescifrables.

Por  Grisel Chirino

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