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Roberto Faz: genuino cantor de la música popular cubana

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La tierra de Regla está bañada por el mar que inunda y engalana la Bahía de La Habana. Su pueblo es alegre y bailador, quizás por el influjo de las cadenciosas aguas. Tal vez soñador y poeta también, pero de lo que no hay dudas es que en esa cuna con brisa han nacido figuras de la música como Francisco Albo Salazar (Pancho Majagua), Mario Romeu, Antonio Arcaño, Tania Castellanos, Emelina López, Sergio Farías, el dúo Clara (Morales) y Mario (Rodríguez), y Roberto Faz.

Roberto Faz gran sonero cubano

Roberto Faz gran sonero cubano. Foto tomada de Internet

“Bajito, ojos color castaño, cabeza grande -le llamaban cariñosamente el cabezón-, mucho pelo, castaño claro y a menudo con bigote. No era grueso, ni delgado, aunque por su estatura daba la impresión de ser más bien envuelto. Tez blanca y sonrisa fácil”. Así lo describen quienes conocieron a Roberto Faz (1914-1966), uno de los grandes soneros y boleristas de Cuba.

Su formación como cantante se desarrolló bajo la influencia del ambiente perfilado por la sonoridad del son, los ritmos y cantos de rumbas y comparsas, tradiciones de origen africano que estaban arraigadas en Regla, su pueblo natal.

A los 13 años de edad integró la agrupación musical “Champán Sport” y a partir de entonces con su voz, clara y aguda, plena de musicalidad, avanzó en este arte hasta convertirse en uno de los más afamados intérpretes del son, la guaracha y de manera muy especial el bolero.

El primer bolero de la onda musical feeling, Quiéreme y Verás, de José Antonio Méndez con arreglo del Niño Rivera, la cantó Roberto Faz en el Callejón de Hamell, en el barrio habanero de Cayo Hueso. Después interpretó otros boleros como consecuencia del éxito del primero.

La composición que comienza “quiéreme y veras/ que de quererme nunca te Arrepentirás/porque en mi alma/vida mía encontraras/el verdadero amor”, fue un exitazo del reglano y estaba incluida en los llamados “Mosaicos” musicales que, numerados consecutivamente, recogían -entre boleros, sones y guarachas- lo mejor de la producción musical trasmitidos en la radio nacional y en todas las emisoras locales cubanas.

El afamado cantante integró el “Conjunto Casino”, comandado por Roberto Espí, una de las agrupaciones más notables de nuestra música popular, y trabajó también con la orquesta “Hermanos Palau”, hasta formar su propio “Conjunto Roberto Faz”, con el cual se presentó en los mejores centros artísticos del país.

En la escena de la música bailable cubana “el sonero blanco”, como también le llamaban, entró por la puerta grande y alcanzó un éxito rotundo con el ritmo dengue, creado por Dámaso Pérez Prado.

Viajó a su antojo por Centro y Suramérica, siempre recibiendo aplausos por su manera peculiar de decir todas las formas musicales cubanas, y las bellas melodías que brotaban de sus labios y su corazón.

Este sobresaliente intérprete también se presentó en los principales programas de la televisión cubana a lo largo de la década del 50, y cantó en Radio Cadena Habana, otrora denominada emisora popular de Cuba, hoy “la emisora de la música cubana”.

El legado cultural del popular cantante lo enriquece en la actualidad la Dirección Municipal de Cultura y la Casa de Cultura de Regla con el evento de musical “Roberto Faz in memoriam”, desde septiembre de 1991.

Durante 17 ediciones la cita tuvo la categoría de Concurso de Interpretación de la Música Popular, y a partir del 2010 se le dio   carácter de Festival, cuya segunda edición se celebrará del 17 al18 de septiembre del actual calendario.

Faz vino al mundo el 18 de septiembre de 1914. A decir del musicólogo Helio Orovio: nació una de las figuras más completas y aglutinantes que ha conocido nuestra música popular.

La excelente voz de Roberto Faz se encuentra registrada en cerca de cuatrocientas grabaciones, todas cargadas del son de los años 30 del pasado siglo.

“El mejor sonero blanco que dio Cuba”, como dijo el famoso cantante Tito Gómez, murió el 26 de abril, hace 46 años, aún en la  plenitud de su magnífica voz, sentido melódico tremendo y alto concepto del ritmo, dinámica imprescindible para cantar el son cubano.

Por Nancy Lescaille

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