La Habana –que suele no dormir tanto- esta madrugada de mayo quebró casi totalmente su quietud nocturna y decidió alistarse. Pocas como ella lo saben hacer tan bien: hermanando generaciones, armonizando colores (azul, rojo y blanco), poniéndole rostro proletario a sus calles, inundando de ímpetu su Plaza mayor.
Es La Habana en el despertar del Primero de Mayo. La Habana que se enamora, sueña y consagra. La Habana orgullosa de haberle abierto el mundo al Héroe Nacional José Martí. La Habana, ícono de toda una nación capaz de torcer hace 54 años “a su aire y manera”, el rumbo predestinado por la prepotencia yanqui para el supuesto traspatio latinoamericano.
Es La Habana que va a desfilar, y a cantar, y a gritar ¡Viva el Socialismo! Es La Habana teñida por la gloria peloteril de Industriales, afincada en sus ancestros, que se empina y marcha unida en el supremo empeño de enaltecer el trabajo y afianzar la economía, horcón todavía vulnerable de la vida en la Isla que comienza a apuntalarse.
Es La Habana, inmensa y cautivante. La rebelde capital que ha vencido todos los demonios, y se yergue invicta junto a Fidel y a Raúl, con la mirilla imperturbable en el futuro. Primero de Mayo en La Habana, Cuba, solo un instante de la épica patria, que sempiternamente reverencia a Lezama Lima: “…La capacidad histórica de un país no se debe a su extensión sino a su intensidad”.
Escrito por Onelio Castillo Corderí / Radio Cubana




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