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Recordemos al cantante cubano Miguelito Cuní

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Hoy nos proponemos recordar a un intérprete cubano muy completo, de esos que lo mismo cantaba un son, que un bolero o un guaguancó. Nos referimos a Miguelito Cuní, nacido en Pinar del Río el 8 de mayo de 1917.

Miguelito Cuní

Miguelito Cuní. Foto tomada de Internet

Sobresalía por su simpatía personal, sus acabadas interpretaciones, su sentido del ritmo.  Arribó a La Habana en 1938, con poco más de 20 años. Ya cantaba muy bien, tanto que Ernesto Muñoz, director de su propia orquesta, le propuso incorporarse a su agrupación, en la que permaneció dos años, hasta pasar a la Orquesta de Antonio Arcaño. De él Arcaño señaló que fue un cantante que mucho gustó a los bailadores.

Las últimas imágenes suyas que perduran, tanto para las viejas como las nuevas generaciones, son las que recordamos del Festival Nacional de son en Guantánamo en 1980, donde el viejo intérprete junto a Pablo Milanés unió su voz para interpretar el célebre bolero “Convergencia”, de la inspiración de Bienvenido Julián Gutiérrez y Marcelino Guerra.

Con el conjunto de Arsenio Rodríguez transcurrió otra etapa importante de su quehacer musical. De él diría el pianista Luís Martínez: “era un cantante inteligente, que aprendía rápido, de voz que asimilaba bien el micrófono, capaz de alcanzar los tonos altos, un sonero de los mejores”. Fue en esta agrupación donde obtuvo los mayores lauros de su vida artística.

Murió Miguelito Cuní el 3 de marzo de 1984, unas semanas después de Félix Chappotín, su amigo y director en el Conjunto donde tantas jornadas compartieron. Su deceso constituyó conmoción en cuantos le conocieron o admiraron.

Vale la pena recordar también lo que de él dijo Moraima Secada: “Aunque sonero natural, lo mismo cantaba un bolero de esos que estremecen, que un guaguancó. Muy completo y afinado. Y si se le suma la simpatía de su personalidad, es fácil comprender por qué gustaba tanto”.

Por José Pendás

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