Home » Revelaciones » Zunilda Remigio… de todo Corazón

Zunilda Remigio… de todo Corazón

Share on Facebook
Post to Google Buzz
Bookmark this on Yahoo Bookmark
Bookmark this on Livedoor Clip
Share on FriendFeed

Esta mujer extraordinaria ha dado un gran paso dentro de nuestra cultura, estampando su sello dentro del catálogo musical cubano. Sencilla y llena de sueños como cualquiera de nosotros, transita por el pentagrama de la vida segura de su senda. Aunque es pedagoga devenida en cantante, esto para nada representa algo asombroso dentro de nuestra cultura, pues no todas las perspectivas y formas de llegar al éxito se manifiestan de la misma forma. Zunilda Remigio Sumerville, agradece a la vida en cada logro. Para ella es una satisfacción poder hacer lo que hace.

En sus revelaciones a Radio Cadena Habana, confesó.

La cantante Zunilda Remigio Sumerville, hizo revelaciones sobre su fecunda vida como cantante

La cantante Zunilda Remigio Sumerville, hizo revelaciones sobre su fecunda vida como cantante. Foto William Lucas

Para conquistar sueños se necesita mucha valentía y sobre todo un inmenso amor por la profesión.

Háblame de la música…

La música -para mi- es el más universal de los lenguajes. El hecho de poder cantar es un privilegio del cual no hay que envanecerse. Sencillamente hay que sentirse honrado de tener ese don. Hacer el bien a la humanidad -que tanto lo necesita-. En esencia, te diría que es una fuga de parte del espíritu, de los sentimientos, de las emociones… una forma de sentirme bien yo y hacer sentir bien a los demás.

Llegar a conquistar peldaños en tu mundo como cantante es bien difícil… ¿Qué tan difícil te resultó a ti?

Yo soy una cantante que me formé casi empírica. Era profesora de Geografía, por lo tanto primero me dediqué a educar y luego estudié canto, solfeo y todo lo que se necesita para llegar hasta este punto que es bien difícil, sobre todo cuando se lleva como carrera y no como un hobbit.

Lo más complicado es resolver cómo llega a la mayor cantidad de personas lo que haces, que se entienda tu arte y que obviamente sea aceptado. Sin embargo, a pesar de esto soy feliz con lo que el mundo, en fin, la vida me ha podido dar a mí.

¿Cómo fueron tus inicios?

Bueno, yo trabajé muchos años en cabaret, porque esa era la primera opción de los cantantes en Cuba en aquella época, tenían vínculo estrecho con los medios y la divulgación, entonces los artistas se hacían famosos. Quizás, entre otros factores, por eso trabajábamos en centros nocturnos. Particularmente yo trabajé en Tropicana, en el Habana Libre, Habana Café, Gato Tuerto, entre otros, pero ahora soy feliz con mis peñas.

¿Qué representan para ti las peñas?

Ahí estoy con mi pueblo, no es aquella frialdad del cabaret, del turista que viene y se va. Tengo un contacto más directo con la gente, porque me doy cuenta que los allí presentes, se sienten a gusto y me dicen en ocasiones qué bien la pasé… qué bueno que tú existes- y la verdad, me estimula mucho y me hace sentir satisfecha con lo que hago por eso mi peña se llama Zunilda de todo corazón.

Los discos son una pieza fundamental dentro del engranaje musical que acompaña la carrera de un artista, ¿cómo te ha ido a ti en este aspecto?

Con respecto a los CD, -francamente- he tenido mucha suerte. Entré por esa puerta de la mano de un prestigioso productor de nuestro país, Joaquín Betancourt, y le estoy muy agradecida. Te cito por ejemplo el disco ¨Es que soy yo¨, tributo a Elena Burke, es como un libro, una obra de arte que se descubre y te descubre por si solo. En este momento estoy inmersa en mi tercera producción discográfica que es más del caribe, algo muy alegre.

¿De qué manera contribuyes a preservar el patrimonio sonoro de nuestro país?

Precisamente esa es mi lucha. A mi no me interesa hacer una balada para que pegue, o un reggaetón porque está a la moda. Me interesa levantar el pesado mástil de la bandera musical cubana.

He tenido la posibilidad de viajar mucho y en cualquier parte del mundo las personas defienden su música. Mira, si llegas a Brasil, en el aeropuerto hay un altavoz con una batucada, en México los mariachis, solo por citar y así ocurre en disímiles lugares. Por eso cuando salgo a cantar no puedo hacerlo sonando como Cristina Aguilera, ni otra cantante foránea, porque sencillamente no es lo nuestro.

Para ser universal hay que ser auténtico, dijo Guillén, y es exactamente lo que hago cuando defiendo el bolero, la canción tradicional, la trovadoresca, el son y el sonido caribeño.

¿Te sientes satisfecha de haber llegado a donde llegaste?

Si, yo estoy muy contenta porque realmente si trascendí –con mi modesto aporte- en la historia de mi país, tal pintor que se refleja en su cuadro y escritor en su libro.

Por William Lucas

Dejar un comentario