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Cheo Belén Puig: notable de la música popular cubana

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Cheo Belén Puig, el rey del piano, uno de los grandes de la música cubana murió el 15 de mayo de 1971 en La Habana y la ciudad entera lloró su pérdida.

Dicen –y no son pocos- quienes lo escucharon cuando movía los dedos como remolino sobre las blancas y negras teclas, que nadie podía quitarle el título de nobleza con el que había sido distinguido por sus seguidores en una época en que los cultores del instrumento eran muchos y buenos en Cuba.

Cheo Belén Puig: notable de la música popular cubana

Cheo Belén Puig: notable de la música popular cubana. Foto tomada de Internet

Cheo, hijo de otro notable pianista José Belén Puig, de quien heredó el nombre y el gusto por el piano, nació en la capital del país el 29 de diciembre de 1908, y recibió como legado paterno  la música. A los ocho años comenzó los estudios melódicos bajo los influjos de la familia.

A los quince años integraba la orquesta Charanga Francesa que dirigía el padre, y a los 26, con notable experiencia formó parte en las agrupaciones charangueras y bandas de jazz de Tata Pereira, Alberto Rivera y Calixto Allende. También tocaba el piano para acompañar películas silentes, esto último para cooperar en el presupuesto familiar.

Ya para 1934 el pianista, compositor y director de orquesta de baile decide independizarse y crea su propia orquesta con los cantantes de talla extra: Pablo Quevedo y Paulina Álvarez, la Reina del Danzonete. Ambos contaban por entonces del favor del gran público, el que supieron arrastrar hacia la agrupación hasta convertirla en una de las más populares del país.

Tanto era su arraigo por la música que no dudó en abandonar los estudios de medicina, aunque con posterioridad comenzó a estudiar Derecho Civil, carrera que culminó satisfactoriamente en 1940.

Como compositor dejó piezas antológicas, principalmente danzones y boleros, entre los que sobresalen San Lázaro te acompañe, Un guajiro en la montaña, Cojan puesto y Meditación; además era considerado el mejor pianista de danzones de Cuba, hasta su fallecimiento.

Por José Pendás

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