Los estudios sobre el origen de la música no poseen respuesta a la interrogante de cuándo surgió ni cuál fue el instrumento musical más antiguo. La bibliografía consultada, Los instrumentos musicales de Miroslav Klement, alude a un cazador cuyo arco vibró al lanzar una flecha; o cuando lo rozó en cavidades huecas y escuchó un sonido, de ahí que pudiera ser esta la primera señal para el hombre.
En la literatura antes aludida existen evidencias de que no puede darse una respuesta definitiva al asunto. Los instrumentos musicales modernos no fueron inventados de una sola vez. Ellos son el producto de una larga evolución, donde la inventiva y el trabajo del hombre se han puesto en función de la perfección y la belleza.
La obra de incalculable valor define el asunto así: “Probablemente, esta surge cuando el hombre primitivo logra expresar su pensamiento a través del lenguaje, cundo descubre que puede utilizar la voz para el canto y cuando finalmente comienza a imitar el sonido de los objetos que forman parte de su vida diaria”
Se deduce, sin que tenga total validez, que fueron los instrumentos de cuerda los primeros en utilizarse, en respuesta a la referencia del arco del cazador. Podemos suponer entonces que con el desarrollo del trabajo y la vida en sociedad las primeras manifestaciones musicales corrieron a cargo del arpa, el laúd y la guitarra.
Cuba no escapa a lo anterior y la colonización de España en la Isla incide en la multiplicidad de instrumentos y formas de hacer música. Uno de los más arraigados fue la guitarra ampliamente preferida por el pueblo español, que hasta el siglo XVIII se propagó por toda Europa.
Lo singular es que entre los instrumentos de cuerda fue la guitarra la que más arraigo tuvo en el pueblo; los otros quedaron a cargo de las clases dominantes. El cubano simple, unos pocos con estudios y la mayoría de forma autodidacta sacaron del instrumento, en sus diferentes variantes, los mejores acordes.
Situar el origen de la música será cuestión de acertijos para los estudiosos. Lo cierto es que como fenómeno con vida, producido por el corazón y el talento de todos los dotados con ese arte maravilloso, ha hecho y sigue haciendo vibrar hasta el más endurecido corazón.
Por Maricela Menéndez Ramírez



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