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Tony Ávila: auténtico y universal

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Cantante, compositor y guitarrero, como se autodefine, Tony Ávila llena el escenario de cubanía en cada presentación. Aunque nació en La Habana, siempre brinda muestras de cariño hacia Cárdenas, su otra patria chica, pues allí se estableció su familia cuando él era muy pequeño.

Tony Ávila cantante, compositor y guitarrero cubano

Tony Ávila cantante, compositor y guitarrero cubano. Foto tomada de Internet

Su obra musical aborda diferentes aristas de nuestra realidad y lo hace no pocas veces a partir del humor y la más fina ironía. Con su ética propia, más que cantor y compositor, Tony Ávila es artista.

Es graduado del Instituto Pedagógico Juan Marinello, de Matanzas. Pero desde siempre le fascinó la obra de grandes trovadores como Silvio, Pablo, Vicente Feliú y Sara González. También se dice deudor de Ñico Saquito, El Guayabero y Pedro Luis Ferrer, aunque reconoce a Cuba como su mayor influencia.

Sobre él dijo poeta Guillermo Rodríguez Rivera: es un cronista por excelencia, alcanzable tanto por los sectores intelectuales más exigentes como por el pueblo sencillo y directo. La improvisación fluida y natural que le da a sus coros un toque peculiar es una de las grandes habilidades en la escena de este cubanísimo trovador.

Aunque nació en La Habana, desarrolló su obra en Matanzas porque es la provincia donde vive y ha creado siempre. Puede decirse incluso, que el trovador tiene su laboratorio creativo en Cárdenas, donde logra una mayor cercanía con las personas y se inspira en ellas para componer.

Sin embargo, La Habana también le ha servido de musa, de manera que en su obra hay parte de las dos ciudades. Y es que Tony Ávila ha seguido la guía del poeta Nicolás Guillén: mientras más auténtico, más universal.

En su repertorio encontramos una variedad de géneros que van desde la guaracha, el sucu-sucu y el son, hasta la canción, el reggae y el bossa nova. Pero los asume a través de propuestas que se adentran en el compromiso social más inmediato. Porque su papel como artista está precisamente en el deber de cantar, de pensar y reflejar. Así nos ha regalado conocidos temas como Silbando un bossa nova, La choza de Chacho y Chicha, y Mi casa, por solo mencionar algunos.

Él confiesa que nunca hará concesiones de contenido ni de esencia en sus canciones ni en su quehacer artístico. Porque para este trovador lo más importante es ser consecuente con su afán de crear y con lo que representa como cubano.

La música de Tony Ávila está presente en varios fonogramas colectivos como Desde el umbral, Agua del Cielo y La voz del diablo ilustrado, así como en los individuales Credenciales y Tiene que haber de to’. Pero a estos últimos se sumó recientemente un tercero que lleva por título Rodilla en tierra, premiado en Cubadisco.

El pasado 3 de abril se realizó en el capitalino teatro Mella el primero de los conciertos para promocionar este disco, seguido de otro en Cárdenas el día 13 del propio mes. El nuevo CD fue el hilo conductor de ambas presentaciones, en las cuales el trovador y su grupo se acompañaron de varios de los artistas invitados al fonograma.

Grabado con BIS MUSIC, todos los temas de Rodilla en tierra llevan la firma de Tony Ávila, mientras que para los arreglos contó con la participación de Yordanis García, Rolando Salgado y Javier Valladares, junto a otros que también colaboraron. Entre los invitados a este nuevo disco destacan la cantante Ivette Cepeda y el pianista Ernán López-Nussa, por solo mencionar dos.

Reveló que La Habana es una base de operaciones más amplia de lo que pueden ser Matanzas o Cárdenas. Y aseguró: Estoy aquí por eso, enamorado de la ciudad en que nací, y es como estar redescubriéndome en ella a la vez que la voy redescubriendo en mí. Pero en ambas acaba de promocionar su nuevo disco este juglar que ha creado un estilo propio, una manera de decir que no resulta complicada porque es como la vida misma, aunque sin dejar de ser comprometida.

Por: Grisel Chirino

Tony Ávila – La choza de Chacho y Chicha

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