Home » Cadena Exclusiva » Los tres Grenet

Los tres Grenet

Share on Facebook
Post to Google Buzz
Bookmark this on Yahoo Bookmark
Bookmark this on Livedoor Clip
Share on FriendFeed

La historiografía musical cubana registra los nombres de tres hermanos de apellido Grenet. Son estos, Eliseo, el mayor, nacido en 1893. Le sigue Emilio, a quien todo el mundo le decía “Neno”, que vio la luz primera en 1901. Y en 1908 nació el tercero, nombrado Ernesto. Los tres eran habaneros, músicos y compositores, pero el que más afamado Eliseo.

Veamos por qué.

Eliseo Grenet Sánchez

Eliseo Grenet Sánchez, pianista y compositor cubano

En 1925 formó y dirigió una orquesta Jazz Band, integrada por famosos músicos; y miren qué cosa más curiosa, allí estaba tocando la batería y cantando, quien años más tarde fuera un reconocido actor: Enrique Santiesteban, recordado cariñosamente por su presencia en el gustado programa de televisión San Nicolás del Peladero.

También dirigió la orquesta del Casino Nacional.

Pero comenzó a ganar fama en 1927, cuando se estrenó en el Teatro Regina la zarzuela Niña Rita, con un libreto de Aurelio Riancho y la música compuesta por él y Ernesto Lecuona, en la cual aparecía Rita Montaner disfrazada de negrito calesero, cantando Mamá Inés. Este espectáculo también marcó el camino de la fama de la singular cantante, que la llevó como carta de triunfo a París.

En 1932, en plena dictadura de Gerardo Machado, Eliseo le puso música a unos versos que le dio Teófilo Radillo y que tuvieron la osadía de llamar Lamento cubano.

Ay Cuba hermosa, primorosa

¿Por qué sufres hoy tanto quebranto?

Al dictador no le hizo ninguna gracia esta canción y Eliseo tuvo que salir huyendo hacia España. Iba sin un centavo, pero al llegar a Gijón se encontró con la agradabilísima sorpresa de recibir un cheque de la Sociedad de Autores de España por la suma de 52 000 pesetas ―una verdadera fortuna en aquella época―, por los derechos de autor de Mamá Inés.

Embullado por el éxito y las ganancias, montó tres zarzuelas. Por supuesto, no podía faltar Niña Rita, junto a La Virgen Morena y La camagüeyana.

Pero no se quedó en España; siguió a París. Allí estaba el Cabaret La Cueva, nombre comercial en honor al trompetista cubano Julio Cueva, que se presentaba con su orquesta. Tocaba la batería en ese centro de diversiones, Ernesto Grenet.

En París también Eliseo acrecentó su fama, esta vez con la conga. Buen músico al fin, le hizo un arreglo a ese género para que los bailadores europeos se sintieran a gusto. Y le fue tan bien que, al poco tiempo, el cabaret se abarrotaba de un público alegre que asistía a escuchar y bailar ese ritmo. Además, implantó una coreografía donde los bailadores danzan uno detrás de otro ―en fila, a lo que se le llama ¨el trencito¨―, y que todavía persiste en algunos salones de baile.

Otra victoria grande de Eliseo fue incluir a la famosa bailarina Josephine Baker en la filmación de la película La princesa Tam Tam. Espíritu inquieto, de París se marchó a Nueva York llevándose su “conga de salón” y a una pareja de baile formada por Carmita Ortiz y Julio Richard, para enseñar a bailar conga a los neoyorquinos. Allí compuso una revista musical en la que primaba la conga y donde cantaba ¡Jorge Negrete!

En Hollywood se interesaron por la conga, pero ya cuando estaba preparado para filmar La Virgen Morena, estalló la Segunda Guerra Mundial y todo se vino abajo.

Hay un acontecimiento musical que se discutió mucho durante un tiempo. A Eliseo Grenet le atribuían la creación de la variante del son denominada sucu-sucu, nombre que ―según se dice― le fue puesto por el sonido que hacen los pies cuando se baila. Igual sucedió con el cha cha chá. Pues bien, lo que hizo Grenet fue transcribir ese ritmo, oriundo de Caimán Grande, que por su cercanía geográfica era conocido en el sur de la Isla de Pinos, hoy Isla de la Juventud. Eliseo trajo a La Habana a un grupo musical de la isla que tocaba sucu-sucu. Entre las piezas trajo una llamada Felipe Blanco; pero sucedió que fue prohibida, porque en su letra aludía a un célebre cabecilla de una guerrilla a favor del gobierno español que ―cuando la Guerra de 1895― perseguía con saña a los patriotas pineros, a los que llamaba “majases”.

Ya los majases no tienen cueva

Felipe Blanco se las tapó

Se las tapó, se las tapó.

Dicha prohibición le causó un gran disgusto a Eliseo. Claro, que él no tenía ninguna culpa.

De todas las obras que compuso, además de Mamá Inés, la más famosa es el bolero Las perlas de tu boca, con letra de Eduardo González, tramoyista del Teatro Alhambra que se hacía llamar Armando Bronca; pero que era “más pacífico que una paloma”, según me dijo Eduardo Robreño, que lo conoció.

Por cierto, en 1940, Emilio Grenet fue víctima de un accidente que lo llevó a figurar en las primeras páginas de los periódicos. Sucedió que cuando se bañaba en el litoral habanero, o sea, en el Malecón, a la altura de la Calle E, en el Vedado ―donde existía un balneario y por eso la calle se llamó Baños―, un tiburón se acercó a la orilla y de una dentellada le arrancó un brazo y una pierna; la izquierda, creo. Pero Neno no murió de esa mordida y sobrevivió un año más.

El otro Grenet fue Ernesto, que nació en Estados Unidos, pero se naturalizó en La Habana; por eso dije que los tres hermanos eran habaneros. De estos tres Grenet, el menos prolífero y conocido era él, aunque creó varios foxtrot en España. Compuso la música para una película mexicana llamada Mis Hijos, donde actuó “La mamá del cine mexicano”, la venerable actriz Sara García.

La fama de este Grenet le viene a través de una canción de cuna nombrada Drume negrita, una verdadera joya que últimamente se la hemos escuchado al Trío Palabras, de Santa Clara y a la cantante Mayelín Naranjo, que hace una conmovedora actuación en esta pieza.

Ahora bien, para terminar, debo subsanar en lo posible un error que se ha venido cometiendo insistentemente. En las antiguas carátulas de los discos de pasta, al referirse a una obra, ya sea de Emilio o de Ernesto, aparecía escrito así: “AUTOR: E.GRENET”, y como el más famoso es Eliseo, los intérpretes y locutores al momento de anunciar el número se lo atribuían a él. Así hemos escuchado como Quirino con su tres, o Drume negrita, se le atribuyen a Eliseo. Una verdadera injusticia, pero reparable.

Los hermanos Grenet: Eliseo, Emilio y Ernesto, constituyen verdaderas glorias de la cultura musical de la Isla. Los tres legaron a nuestro patrimonio verdaderas obras de arte, joyas de la legítima música cubana.

Por Lino Betancourt Molina

No se aceptan comentarios