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Restauran en La Habana el bar Sloppy Joe’s: una obra patrimonial

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Muy pronto abrirá sus puertas el Sloppy Joe’s, uno de los más famosos complejos gastronómicos de La Habana durante las primeras décadas del siglo XX, gracias a la impecable labor de los especialistas de la empresa constructora Puerto Carenas, anexa a la Oficina del Historiador de la capital cubana.

Sloppy Joe's Bar

Restauran en La Habana el bar Sloppy Joe’s: una obra patrimonial. Foto: Bahama Bob Leonard (http://bahamabobsrumstyles.blogspot.com)

Alexis  Sarria encargado de la ejecución civil, dijo a Radio Cadena Habana que se  requirió de mucha investigación para que la barra de caoba negra del famoso Bar-Restaurante sea idéntica a la apreciada antaño por el escritor norteamericano Ernest Hemingway, el actor mejicano Mario Moreno (Cantinflas) y el estadounidense Spencer Tracy, entre otras figuras de relevancia mundial.

En plena esquina de las calles habaneras de Zulueta y Ánimas, resalta hoy verse hoy el esplendor del inmueble y la belleza de las estanterías y adornos, que deslumbraron a lugareños y foráneos.

Un piso de granito negro encontrará el visitante al traspasar el umbral, con la incrustación en dorado del nombre de este recinto,  trascendente a escala mundial por el sitio de reunión de la bohemia de los años 40 y 50 del pasado siglo.

Por estos días el transeúnte curioso puede observar en lo alto de la esquina de Ánimas y Zulueta, cuidadosamente cubierto lo que se supone será el lumínico del El Sloppy, como siempre lo llamaron sus asiduos visitantes.

El fundador de ese histórico bar habanero fue José Abeal, un gallego que llegó a Cuba en el año 1904 para comenzar como camarero en un restaurante de Galiano esquina a Zanja. A los tres años dejó ese empleo para correr mejor suerte en Nueva Orleans.

Sloppy Joe's Bar

Sloppy Joe's Bar

Allí trabajó por seis años hasta que se trasladó a Miami, para ganarse la vida como cantinero y regresó a la capital cubana en 1918.Gracias a su extensa experiencia en el giro, no demoró en conseguir empleo.

Lo contrataron como dependiente en un café llamado El Cucharón Grasiento, donde guardó dinero suficiente para comprar un viejo bodegón en la calle Ánimas, a una cuadra del Parque Central habanero y a pocos pasos del Hotel Plaza.

En una ocasión, según cuentan, unos turistas que conocían a Abeal de cuando vivía en Miami lo visitaron en su bodegón y le sugirieron que convirtiera el lugar en un bar para turistas norteamericanos, ya que Abeal hablaba correctamente el inglés. La idea fue tomada enseguida y el sencillo comerciante pasó de bodeguero a ser hombre de bar.

Cambió su nombre por el de Joe, y le agregó la palabra sloppy, que quiere decir descuidado o sucio.

Cuando  el  “Sloppy Joe” abra  de  nuevo  sus  puertas. El  gallego José Abeal  no  estará  allí  para  verlo, pero seguramente  curiosos unos y sabedores otros de lo que hubo antaño en el lugar, evocarán a su fundador. Pero a diferencia del sitio original, en los altos del bar se convirtieron viejos apartamentos en nueve suites para alquilar.

Otro bar similar existe en Cayo Hueso, estado de La Florida. Hay quienes afirman que en el mundo existen 13.

Lo cierto es que los habaneros y extranjeros esperan por la apertura inminente del “Sloppy Joe”, para saborear como algunos afirman los sándwiches más sabrosos de La Habana y por qué no  de un trago original.

Por Ana Maura Carbó

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