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A mí me lo dijo El Ambia: El poeta de la Rumba

“La rumba es  amor, el sentimiento sonoro del marginal del solar, el cariño cuya génesis está en la pobreza y tiene  una raíz no  casual, que se expresó en sus inicios tocando en escaparates, cajones, cazuelas y sillas”, dijo a Radio Cadena Habana el habanero Eloy Machado Pérez, conocido en el universo cultural cubano e internacional por El Ambia.

“Soy compartidor, amigo, hermano y compañero, precisamente Ambia significa todo eso en lengua Abakuá”

Eloy Machado Pérez, El Ambia

Eloy Machado Pérez, más conocido como El Ambia. Foto Yannia Pérez Rumayor

Desde niño se vinculó con La Rumba, entonces vivía con su madre Jacinta Pérez en el Reverbero, uno de los sitios de La Habana, donde se rumbeaba sin descanso. Allí conoció a  los hermanos  Pantaleón, rumberos de pura cepa y nativos del rumbero barrio de Jesús María.

No fueron pocas las veces que a escondida de su madre iba en tren hasta el poblado de Bejucal, a unos 22 Km de La Habana para disfrutar de Las Charangas de allí. Bailaba y se divertía tras el paso de carrozas y comparsas, pero al regresar a casa  le esperara un buen responso por la escapada.

Sin embargo, para asombro de amigos, y familiares El Ambia no se dedicó ni a bailar, ni a cantar rumba, y tampoco a interpretarla, reverenció esta sonoridad cubana a través de composiciones poéticas, convirtiéndose en El poeta de la rumba, otro de sus apelativos.

Para este desempeño recibió el apoyo de  Efigenio Amejeiras  y del escritor cubano Froilán Escobar. ¡Así entré en el  mundo de la literatura!, indicó, “hasta que en el año 1984  hice mi primer  libro de poemas titulado Kamán Yoró que en lengua Yoruba significa ven a llorar conmigo”.

Un año después, a solicitud de Calixto Alcaide, entones directivo de  la Unión de Escritores y Artistas de Cuba (UNEAC) creó su propia peña. Sitio devenido obligado encuentro para los amantes del arte de las tumbadoras, claves y  bongoes, dentro y fuera de Cuba.

“Inicialmente, nos reuníamos el grupo Yoruba Andabo y algunos solistas como Guillermo Fragoso. Después se sumaron otros solistas y agrupaciones Es una peña promocional, ofrece la oportunidad de darse a conocer y emprender una carrera profesional, para muchos, la materialización de un sueño”. Expresó El Ambia a Radio Cadena Habana.

Al unísono con la peña continuó la producción literaria: Después de Kamán Yoró, escribí, Jacinta Ceiba Frondosa, El Callejón de Suspiro, Del uno al seis la vida, Soy todo, Por mi pura, y Okan La Ócha, este último libro publicado en Colombia en 2010”, expresó con su proverbial sonrisa.

Pero en la naturaleza poética de este seguidor y amante de la rumba no existen influencias de escritores anteriores o contemporáneos. En ese sentido comentó: “Mi obra es el resultado de mis vivencias infantiles y juveniles en un mundo de limitaciones económicas, a su vez, caracterizado por la riqueza espiritual” y revela “Mi hermana Angelita, fallecida con solo 21 años también amaba la rumba, pero lo expresaba a través del baile y el canto”.

Amar lo que hace, sentirlo celosamente, bailar, cantar y acoplar los pensamientos deben ser atributos de un  buen rumbero, en opinión del Ambia, quien  es padre de tres varones; ninguno de ellos se relaciona con el mundo de la rumba: “La admiran, veneran y respetan, pero nada más”, puntualizó.

­¿La peña  del Ambia no se limitó a nuestras fronteras?

“No, en 1997 visité Martinica con una representación de la peña, y en 2001 estuvimos  en el Festival Afrocaribeño celebrado  en Méjico. Fueron experiencias muy importantes”. “En 2006 estuve en Italia, donde me concedieron el premio Poeta por la Paz”.

¿Quién los bautizó como El Poeta de la Rumba?

Fue el investigador cubano Rogelio Martínez Furé. En ese momento yo trabajaba en el Conjunto Folklórico Nacional. Me gustó tanto ese seudónimo, que  tiempo después hice el poema titulado Soy todo, e incluí el renombre dado por Martínez Furé.

Soy todo, simboliza un tributo a las raíces yorubas en interrelación con mi origen.

¿Es cierto que Juan Formell le musicalizó el poema?

Si, eso fue en 1986. Yo llevaba  el poema conmigo. Se lo enseñé a Formell quien tiempo después lo musicalizó. Para mi regocijo el poema se popularizó con rapidez nacional e internacionalmente en la voz de Mayito Rivera, quien durante varios años fue cantante de la Orquesta Los Van Van.

Dentro de los planes inmediatos del Ambia está conseguir que la agrupación cubana Yoruba Andabo le musicalice el poema Mi Santiago:

Yo tengo un Son ¡tan lindo!

que se llama Santiago,

tan alto como una luna de amor

Yo tengo un carnaval

tan pintoresco como el arcoiris que baña sus calles

Yo tengo de Santiago su poesía

Yo tengo de el,

la realización del sueño de la Trocha

Yo tengo tanto, que me apena decirlo todo.

Yo tengo la lealtad de sus moradores,

el encanto de sus palabras.

Tengo el Ser de su vocablo,

la mariposa negra de sus razones

Yo tengo ¡hermano!,

el recuerdo del Titán de Bronce

Yo tengo su encanto y su corneta china

En Eloy Machado Pérez, El Ambia, no solamente resaltan sus cualidades poéticas. El modo  de vestir es bastante inusual en Cuba. Le gusta engalanarse con batas  largas de colores vivos y estar ataviado con collares y otros atuendos a la usanza y manera de los  africanos: todo esto, dijo,  es parte de la cultura cubana, como también lo es la peña de Rumba de la UNEAC, que encabezo desde hace 27 años.

y en tono medianamente enaltecido precisó:

Por ahí pasaron importantes figuras del mundo de la Rumba como Clave y Guaguancó, Los Ibeyis de Merceditas Valdés, Aguiri Iyó, Iró Sorbá, Omi Okan, Rumberos de Cuba, Rumbatá, y  Chareo, entre otros.

Con una larga vida y experiencia El Ambia dignifica la Rumba Cubana. él aspira que los espacios para este género cubano se multiplique, para acuñar áun más la categoría de Patrimonio Intangible de la Nación Cubana.

Por María Regla Figueroa