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El sol que ilumina a los cinco
Texto y foto Francisco
Martínez Chao
Es
posible que para un habitante del País
de las Sombras Largas, ver el sol en la gélida
anchura del Polo Norte fuera, más que un
acontecimiento, un divino milagro, no así
para los Cinco cubanos injustamente encarcelados
en Estados Unidos de Norteamérica por evitar
acciones terroristas.
Esa novela escrita por
el suizo Hans Ruesch en 1950, fue leída
por René González, Antonio Guerrero,
Ramón Labañino, Gerardo Hernández
y Fernando González cuando aún transitaban
por la adolescencia.
A pesar de estar encerrados
en un Iglú de hormigón armado, viven
de cara al Astro Rey, y son iluminados por los
rayos de la verdad incuestionable, la filantropía
y la solidaridad proveniente de infinitas latitudes.
La prepotencia de los
rectores de El País de las Sombras Largas,
(léase USA) con el perdón de los
esquimales, no les permite actuar con celeridad
ante una injusticia judicial como la practicada
contra los antiterroristas cubanos.
Es hora de que las autoridades
norteamericanas, enjuicien a los verdaderos terroristas
que deambulan por las calles de Miami y otras
ciudades, me refiero a los pirotécnicos
de la talla de Luis Posada Carrilles y Orlando
Bosch, capaces de colocar un artefacto explosivo
bajo la poltrona de la White House, si les pagan
con los ensangrentados y malditos billetes verdes.
Aunque en el interior
de los acerados iglús reinan las sombras
del mal, René, Antonio, Ramón, Gerardo
y Fernando semejan dignos soles inquebrantables,
capaces de fundir con la luz de la entereza al
témpano imperial.
(
26.03.2009 9:22 AM
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