Las noticias llegaron este domingo desde Kabul, Londres y Washington, entre otras capitales.
Todo un alboroto mediático por el anuncio de la “gran ofensiva” que emprenderán las fuerzas de la OTAN que ocupan Afganistán, contra el movimiento de los talibanes.
Considerada por sus organizadores como la de mayor envergadura desde el año 2001, cuando los militares de Estados Unidos y algunos otros países se lanzaron como aves de rapiña contra la nación asiática, esta vez el anuncio ya está provocando una gran emigración de pobladores de aldeas que se saben presa del embate bélico, o, en otros casos, víctimas del fuego cruzado en la provincia de Halmad, contra la que se concentrará la embestida bélica.
En Londres, el Ministerio de Defensa británico anunció que sumarán 4 000 los militares de ese país que participarán de la ofensiva en territorio afgano; y como para no dejar duda sobre el terreno que están pisando, los altos jefes militares de la capital británica advirtieron este domingo que las bajas podrían ser cuantiosas entre sus fuerzas.
Ayer, algunos medios internacionales referían que cientos de familias abandonaban la ciudad de Marja, desde hace cuatro días, en esa provincia del sur de Afganistán, tras la difusión desde helicópteros de la inminencia del inicio de las operaciones.
La ofensiva militar, dijeron fuentes locales, puede extenderse a los distritos de Grishk, Nad Ali, Nawa, Janishin y Garmser, mientras los voceros talibanes advirtieron que las milicias están preparadas para los combates.
La fuerza, compuesta por soldados británicos, estadounidenses y afganos, atacará las zonas más peligrosas de la provincia de Helmand, en el marco de la Operación Moshtarak, "juntos" en la lengua local.
La ofensiva, cuya fecha de comienzo fue mantenida en secreto, superará al operativo de 2009 “Operación Garra de Pantera”, durante la cual 10 soldados británicos perdieron la vida y más de 100 resultaron heridos.
En Washington, mientras tanto, voceros militares estadounidenses dijeron que la operación busca quebrar el frente talibán y mostrar la presencia de la autoridad de Kabul en el país, para avanzar al mismo tiempo en una nueva forma de gobierno para los habitantes de la región.
El senador estadounidense John MacCain, republicano, dijo la víspera que este año será "muy difícil" en Afganistán para las fuerzas internacionales, pues las víctimas aumentarán, acotó.
Hasta hoy, el solo anuncio de la ofensiva ha estado acompañado del pánico que lleva a la población civil afgana a una desbandada para no ser víctima, una vez más, de la metralla invasora…
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