| El
otoño y la primavera
Por: Pedro
A. Fanego
La Habana, Cuba.- Los efectos del bloqueo se sienten
todo el año, y, por tanto, pueblo, organizaciones
políticas y de masas y medios de comunicación
cubanos lo denuncian en todas las estaciones.
Sin embargo, en el otoño se habla mucho
más del bloqueo. La razón no es
el azote de huracanes, que este año, afortunadamente,
nos han dado un respiro. Tampoco se trata de que
el bloqueo intente volver la vida de los cubanos
tan gris como el cielo otoñal. Cada octubre,
desde 1992, la Asamblea General, el órgano
más democrático de unas Naciones
nada Unidas, ha venido aprobando la resolución
“Necesidad de poner fin al bloqueo
económico, comercial y financiero impuesto
por los EE.UU. contra Cuba.”
Hace 17 años parecía imposible que
el mundo se atreviese a sentar en el banquillo
de los acusados a la superpotencia de un mundo
unipolar tras la desaparición de la Unión
Soviética y el Campo Socialista. Pero la
inclaudicable resistencia del pueblo cubano, el
prestigio de la política exterior revolucionaria
y su internacionalismo desinteresado y humanista
prevalecieron sobre las amenazas y chantajes del
Imperio.
En los últimos 17 otoños, el número
de quienes votan por el fin del bloqueo ha crecido
sin cesar, mientras los que se oponen a la resolución
cubana nunca han pasado de cuatro. En 1994 superamos
la barrera de los 100 votos y en 1998, la de 150.
Los 179 votos del 2003 y el 2004 parecían
una cifra insuperable. Pero a partir del 2005,
la cifra continuó aumentando hasta el pasado
año, en que llegamos al tope de 185 de
los 192 miembros de la Organización de
Naciones Unidas.
Las resoluciones de la Asamblea General de la
ONU no son de obligatorio cumplimiento. Su significación
es solo política y moral. En estos momentos
no es objetivo abrigar demasiadas esperanzas sobre
el impacto del clamor de la aplastante mayoría
de la humanidad.
La nueva administración anunció
cambios, pero el imperio sigue siendo el mismo.
El sistema está diseñado en función
de los intereses de los grandes grupos de poder.
Dentro del congreso norteamericano hay un grupo
de politiqueros, insertado como un cáncer,
que representa a la mafia anti-cubana de la Florida
y aún conserva demasiada influencia.
Pero cada octubre en que el David caribeño
derrota humillantemente al Goliat del Norte, la
justicia y la verdad florecen. Entonces el otoño
se convierte en resplandeciente primavera para
quienes continúan creyendo, que un mundo
mejor sigue siendo posible.
(
10/28/2009 2:27 PM
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