| La
Otra Habana y el Bloqueo
Por Pedro
A. Fanego
La Habana, Cuba.- Los enemigos externos
e internos de la Revolución Cubana no se
cansan de repetir que el bloqueo no constituye
un obstáculo real para el desarrollo económico
de Cuba. Hay quienes afirman que la Revolución
utiliza el bloqueo para justificar errores e ineficiencias
propias.
Las medidas que la nueva administración
tomó en sus primeros meses han sido sobredimensionadas
más allá de su proporción
e impacto real. Se pretende hacer creer al mundo
que el bloqueo ha sido humanizado y está
en vías de ser desmantelado.
Pero la realidad es bien distinta. En la provincia
de La Habana, como en toda la Isla, el bloqueo
se sufre. No se trata de retórica, ni propaganda.
Hechos y cifras hablan por sí solas, aunque
no puedan describir la justa indignación
que pueden sentir trabajadores y técnicos
de la Ronera de Santa Cruz del Norte cuando el
gobierno de Estados Unidos comete todo tipo de
fechorías para usurpar la famosa marca
“Havana Club”, al amparo de la Sección
211 de la Ley Ómnibus de Asignaciones Consolidadas
Suplementarias y de Emergencia.
El Órgano de Apelaciones de la Organización
Mundial de Comercio (OMC) dictaminó en
el año 2002 que la Sección 211 viola
las obligaciones del Acuerdo sobre Propiedad Intelectual
Relacionado con el Comercio (ADPIC). Entonces
pidió al gobierno de Estados Unidos reajustar
dicha Legislación para cumplir con sus
obligaciones internacionales. No obstante, el
Imperio, prepotente y soberbio, ha ignorado olímpicamente
el dictamen de este Organismo Internacional.
El bloqueo también ha obstaculizado la
dedicación y sacrificio del aguerrido colectivo
de la Empresa Productora de Cables Eléctricos
y para las Telecomunicaciones (ELEKA), en San
José de Las Lajas, empeñado en producir
los insumos necesarios para dar mantenimiento
y modernizar el sistema eléctrico y de
telecomunicaciones en todo el país.
En el año 2007, el Grupo Industrial GIMAC,
encargado de producir y comercializar equipos,
productos y servicios para la vivienda, tuvo que
pagar 79 344 dólares por concepto de diferencias
de fletes, debido a la compra en mercados lejanos
de 58 contenedores de resinas PVC. Con esa suma
se hubieran podido comprar otras 40 toneladas
de PVC que permitirían la producción
de 270 kilómetros de tuberías eléctricas
para la reparación y construcción
de 10 000 viviendas.
Los obreros y operarios de la Fábrica de
Tejas de Fibro-cemento “Mario Echavarría
López”, en Artemisa, llevan muchos
meses trabajando intensamente en la producción
de tejas de asbesto-cemento, vitales para continuar
la reparación de viviendas dañadas
por los huracanes Ike y Gustav. Pero la compra
de los paños tecnológicos para la
producción de dichas tejas se vio frustrada.
El proveedor, la empresa austriaca HUYCK-WAGNER,
informó a los compradores cubanos que por
ser subsidiaria del grupo norteamericano Xerium,
sus directivos prohíben a dicha empresa
exportar a Cuba.
Estos ejemplos de afectaciones directas sufridas
por entidades económicas de la provincia
La Habana son lo suficientemente ilustrativos
para disipar dudas de escépticos y callar
la boca de mentirosos.
Las tan publicitadas medidas adoptadas por la
nueva administración norteamericana pudieran
y deberían ser el primer paso en la rectificación
de medio siglo de injusticia y crueldad. Pero
están muy lejos de ser lo justo y necesario,
como dice la Biblia.
No obstante, en los últimos 50 años
este pueblo nunca dependió de lo que el
Imperio hace para resolver sus problemas. Nuestra
lucha por el desarrollo y por construir una sociedad
más justa sigue adelante, indetenible,
por los caminos del socialismo.
(
10/28/2009 2:24 PM
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