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A pesar del bloqueo, la Ciencia…
Por: Pedro
A. Fanego
La Habana, Cuba. - Al entrar en vigor la división
político-administrativa de 1976, las nuevas
provincias, como La Habana, tenían el reto
de crear su propia infraestructura científico-técnica.
Para ello debían formar científicos,
especialistas y técnicos capaces de hacer
sus propias contribuciones al desarrollo provincial
y nacional.
Después de 33
años, la provincia de La Habana posee el
segundo polo científico del país,
formado por 29 centros de investigación
y estaciones experimentales. Los mismos están
vinculados a la industria, la agricultura, la
biotecnología y la industria farmacéutica.
En ellos laboran miles de profesionales altamente
calificados, que nacieron y se formaron en los
19 municipios de ese territorio.
Entre los más
destacados se encuentran el Centro Nacional de
Animales de Laboratorio (CENPALAB) y el Centro
Nacional de Biopreparados (BIOCEN), ambos radicados
en Bejucal. Otras instituciones relevantes son
el Centro Nacional de Sanidad Agropecuaria (CENSA)
y los Institutos Nacionales de Ciencias Agrícolas
(INCA) y Ciencia Animal (ICA), todos en San José
de las Lajas.
Sin embargo, a los cubanos
les está negado trabajar y desarrollarse
en paz. El bloqueo, cual monstruo con vida propia,
no podía dejar de hincar sus garras en
dos de los centros científicos habaneros.
El CENSA no puede adquirir los componentes y consumibles
para el procesamiento de muestras en el diagnóstico
de la Influenza Aviar. Estos son fabricados por
la Amersham Biosciences, que pertenece a la compañía
General Electric, cuyos directivos ya han frustrado
3 contratos con diferentes proveedores, al detectar
que el destino final era Cuba.
El Instituto de Investigaciones
Agropecuarias tuvo que cerrar su laboratorio de
técnicas nucleares, ante la imposibilidad
de adquirir equipamiento especializado. Esto ha
ocasionado que Cuba no pueda realizar estudios
fisiológicos y genéticos en plantas
tolerantes al estrés abiótico. Estas
investigaciones permitirían obtener nuevas
variedades de cultivos con mayores rendimientos
en situaciones de estrés. Como resultado,
Cuba tiene que comprar semillas híbridas
en el mercado internacional a un costo muy superior,
lo cual encarece la producción de alimentos.
Pero el Polo Científico
de La Habana ha respondido al bloqueo, desarrollando
variedades e híbridos de arroz, tomate,
pimiento, tabaco, melón, lechuga, y flores,
que hoy se cultivan en todo el país. Otras
contribuciones a la agricultura han sido medios
de cultivo como el fertilizante ECOMIC y algunos
derivados de la celulosa.
En las esferas de Salud
Pública e Industria Farmacéutica,
los centros científicos de La Habana se
destacan en la elaboración de extractos
alergénicos, y el VALERGEN, para la detección
de infecciones vaginales, avalado por las normas
ISO de calidad y con resultados sobresalientes
en inspecciones nacionales e internacionales.
Los medios de cultivos,
alergenos y el antianémico TROFIN, elaborados
en el BIOCEN, se comercializan en el mercado cubano
y en una decena de países.
CENPALAB garantiza todas las especies, líneas
y razas de animales que necesitan los centros
científicos del país para las investigaciones
biomédicas. En ese centro de Bejucal también
se fabrican productos biológicos para uso
humano y animal.
Muchos más son
los aportes de esas 29 instituciones, pero lo
esencial es que a pesar del bloqueo, la Ciencia
en La Habana y en Cuba continúa desarrollándose
para bien de todos los cubanos y del mundo.
(
10/28/2009 3:44 PM
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